Hijo
mío, siempre podrás contar con el amor eterno que tengo por ti. He
llenado toda la tierra con mi amor eterno. Seré un refugio para ti,
una torre fuerte contra tus enemigos. Mi interminable fuente de
gloriosas riquezas te fortalecerá con poder por medio de mi
Espíritu en tu ser interior. Por tu fe, mi Hijo morará en tu
corazón. He cavado las
raíces de mi amor muy dentro de ti, y te he establecido en amor.
Aférrate a mi amor, porque sobrepasa todo entendimiento y te llenará
de mi presencia. Si confías en mí, te llenaré de gozo y paz, y tu
vida desbordará esperanza por el poder de mi Espíritu Santo. La fe
te invadirá, y mis dones de sanidad, poder milagroso, profecía,
discernimiento y lenguas e interpretación son tuyos para que los
tomes.


Una de las mayores estrategias de Satanás
es lograr que los creyentes crean que son inmunes a la influencia demoníaca. Un
creyente lleno del Espíritu Santo que camina en obediencia a Cristo está
absolutamente protegido del enemigo. Sin embargo, aunque el espíritu de un
cristiano desobediente está protegido del enemigo, la mente y el cuerpo de ese creyente
infiel pueden estar sujetos a ataques.
Marcos 10:47 dice: "Y oyendo que era Jesús nazareno, comenzó a dar voces y a decir: ¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí!". Bartimeo estaba decidido a seguir tratando de alcanzar al Señor y pedirle, aunque era ciego y vivía cada día en una oscuridad que no cambiaba. Cuanto más sentía que la multitud lo estorbaba o que el Señor lo ignoraba, tanto más fuerte y audaz se tornaba. Como era ciego, no podía distinguir cuán cerca estaba de su respuesta. Sólo gritó persistentemente.
¿Ha sido derrotado debido a lo que ve con sus ojos? ¿Ha sido malograda la promesa de Dios porque usted eligió creer lo que veía en vez de lo que Dios le había prometido?
Entonces salió Satanás de la presencia de Jehová, e hirió a Job con una sarna maligna desde la planta del pie hasta la coronilla de la cabeza. -Job 2:7











