En lo natural, muchas cosas son
imposibles. Pero en la esfera sobrenatural de Dios, nada es imposible. Dios
quiere que nosotros creamos en grandes cosas, hagamos planes grandes, y
esperemos que Él haga las cosas tan grandes que quedemos con la boca abierta de
admiración. ¡Santiago 4:2 nos dice que no tenemos porque no pedimos! Podemos
ser audaces en nuestras exigencias, y Efesios 3:20 nos desafía a que pidamos
cosas grandes.
Cuando nuestros deseos parecen desmesuradamente grandes y no vemos la manera de lograrlos, debemos recordar que aunque no sabemos cómo pueden cumplirse, ¡conocemos a quien puede hacerlo!
Dios tiene su manera de hacer todo lo que pone en nuestro corazón. No ha puesto sueños y visiones en nosotros para frustrarnos. Debemos mantener nuestra confianza en Dios todo el camino, hasta el final, ¡no sólo un poquito y luego renunciar cuando miramos la montaña y nos parece demasiado grande!
Es increíble lo que las personas pueden hacer, incluso, personas que no parecen poder hacer algo así. Dios generalmente no llama a las personas que son capaces; si lo hiciera, Él no obtendría la gloria. Frecuentemente, escoge a aquellos que, en lo natural, se sienten como si estuvieran completamente sobrepasados, pero que en su interior están listos para ponerse de pie y dar pasos audaces de fe cuando reciben dirección de Dios.
Generalmente, queremos esperar hasta que nos “sintamos listos” para salir, pero si nos sentimos listos, vamos depender de nosotros mismos y no de Dios. Conozca sus defectos y conozca a Dios; conozca su fuerza y fidelidad. Recuerde que Él puede “hacer muchísimo más que todo lo que podamos imaginarnos o pedir”.
—Tomado de La Biblia de la vida diaria, de Joyce Meyer. Una publicación de Casa Creación. Usado con permiso.
















