Nuestra vida fue creada para que cada
uno de nosotros encuentre para qué fue diseñado, cumpliendo su
propósito en la tierra. ¿Quién lo determina? Nosotros mismos. El
entorno donde me crié fue muy complicado. La mayoría de los varones
en mi familia habían estado presos, con problemas de drogas o
alcohol. Mi mente estaba resignada a que mi destino era terminar así.
Tomé muchas malas decisiones en mi juventud que como consecuencia me
llevaron a tocar fondo, pero un día tomé la decisión de pensar
diferente, siendo la única persona en mi hogar que visitaba la
iglesia.
Boletín de Vida Cristiana

¿Sabe quién es usted y lo mucho que
Dios le necesita para cumplir su destino de avanzar su causa aquí en
la tierra? ¿Le sorprende que el Padre celestial dependa de usted? ¡Dios ha diseñado específicamente
toda una vida para usted! Toda su vida fue desarrollada antes de que
usted naciera. El salmista declara: Me viste antes de que naciera.
Cada día de mi vida estaba registrado en tu libro. Cada momento fue
diseñado antes de que un solo día pasara (Salmos 139:16, NTV).
Muchas personas tienen la
idea equivocada de que pueden existir a base de comida basura día
tras día y después tomar un complejo vitamínico o una multitud de
vitaminas cada día y seguir manteniendo una salud excelente.
Algunas personas incluso hacen esto intentando revertir las
enfermedades degenerativas. Desgraciadamente, muchos doctores y
nutriólogos están fomentando esta falacia, con frecuencia por
ignorancia.
En Mateo 5 Jesús dice que cualquiera
que pone en práctica sus duras enseñanzas “será llamado grande”
en el Reino. ¿Qué quiere decir esto? He aquí como lo dice Jesús:
. . . cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy
pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado
en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe,
éste será llamado grande en el reino de los cielos (Mateo 5:19).
La fe lo arriesga todo en Dios, pero
Dios nunca nos falla. Recuerdo una ocasión en la que estábamos
montando una de nuestras carpas grandes. El terreno era blando, y si
se producía alguna tormenta grande, se saldrían todos los postes.
Entonces vi que se aproximaba una tormenta. Para mí contenía la
lasciva mirada del rostro del diablo, y me puse en pie y le reprendí
a él y a las nubes negras que avanzaban hacia nosotros. Si la carpa
se caía, sería peligroso para las grandes multitudes congregadas en
su interior, pero les dije a los hombres: “Adelante; predicaré en
ella esta noche”. Hablé con convicción en mi corazón, la fe de
Dios. Le dije en voz alta al diablo: “Si destruyes esta carpa,
conseguiré una mayor”. (¡Conseguí una mayor de todas formas!).
Alcé mi voz y le ordené a la tormenta que nos dejara en paz, y
luego vi cómo se dividía, pasando por el norte y por el sur del
área donde se encontraba nuestra carpa. El terreno permaneció seco
y a salvo.











