Jeremías 17:9 nos enseña que nuestro corazón es engañoso sobre todas las cosas. El autoengaño es una de las trampas del enemigo en que más fácil podemos caer. El ego siempre ayuda al yo a conseguir lo que quiera. Cuando tenemos un intenso deseo de algo, fácilmente nos podemos engañar diciéndonos lo que sea que queramos oír.
Si mi voluntad desea algo, mi mente me dará diversas razones por las cuales debería tenerlo, y mis emociones seguramente producirán abundantes sentimientos ¡que concuerden con los deseos de mi voluntad!
Debemos aprender a vivir a mayor profundidad que en la superficie de nuestra mente, voluntad y sentimientos. Vivir más a fondo significa que vayamos más allá de lo que deseamos, lo que pensamos, y cómo nos sentimos, y vivamos por la Palabra de Dios. Debemos doblar nuestras rodillas humildemente ante la Palabra de Dios y su voluntad, porque es allí donde encontramos verdaderas bendiciones.
Lo animo a pasar regularmente tiempos de espera en la presencia de Dios, pidiéndole que le revele cualquier motivo impuro que pueda tener. Ore contra el engaño, pues Satanás es el gran engañador. Cuando creemos algo que no es verdad, somos engañados. Satanás también busca descarriarnos por medio de razonamientos que son contrarios a la verdad.
Cuando usted cree una mentira, ésta se transforma en verdad para usted aunque en realidad no lo sea. No confíe demasiado en usted mismo. Sea consciente de que no todo lo que desea es lo mejor para usted. Pídale a Dios lo que desea, pero esté siempre dispuesto a cambiar si descubre que no está de acuerdo con la voluntad de Dios. Si lo que le pide a Dios es su voluntad, llegará a su debido tiempo. Si no llega, crea que Él tiene en mente algo mejor para usted.
Sobre todo, conserve la paz y permanezca en reposo. Dios puede guiar muy fácilmente al creyente que no está frustrado ni ansioso. Ore como David en el Salmo 51: "He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo, y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría" (Salmos 51:6). Mientras más sabiduría de Dios tenga realmente en su corazón, menos probable será que lo engañen.
--Tomado de La Biblia de la vida diaria, de Joyce Meyer. Una publicación de Casa Creación. Usado con permiso.
















