En realidad, lo que se está preguntando es: "¿A quién quiero sanar, restaurar y amar?".
¿Quién es mi vecino? Esta interrogante que surge de la parábola del buen samaritano, ilustra el debate en el corazón de la iglesia étnica y el reto principal para el cuerpo evangélico en general. Tras 100 años de crecimiento de la Iglesia latina, los pastores y líderes hispanos se encuentran luchando para definir una misión nueva y lógica. ¿Existimos para preservar nuestra ideología étnica o nos enfocamos en construir el Reino de Dios?
La Iglesia latina está estratégica y proféticamente ubicada para proveer liderazgo a la iglesia evangélica colectiva en EE.UU., tanto al incorporar la acción del buen samaritano, como al rescindir a la versión tipo "MySpace" del cristianismo, que tanto los afroamericanos, como los caucásicos y otros segmentos han adoptado.
Nick Garza, un pastor de las Asambleas de Dios en Sacramento, California, ve la estructura funcional de esta popular página web, como la antítesis de un alcance bíblico exitoso.
"MySpace.com permite que los suscriptores determinen quién tiene acceso a su perfil, fotos, historias e información", señaló. "En otras palabras, a menos que se les haya dado acceso, no pueden entrar. Sólo los amigos que comparten mis intereses tienen acceso.
"Por consiguiente, la iglesia ha operado bajo el modelo de 'MySpace'. Mientras Jesús sea el amigo que no nos falta, se nos permite de alguna manera construir nuestro propio espacio con acceso limitado para incluir sólo aquellos que conocemos o a los que se lo permitimos.
"Aunque creo que existe una necesidad de iglesias étnicas que sirvan en varias áreas de nuestras comunidades, nunca debemos ver la preservación de nuestra etnia, lenguaje o cultura como el propósito principal de la congregación local", añadió Garza. "Debemos estar accesibles a todos nuestros vecinos."
Según Albert Reyes, un líder bautista hispano, la Iglesia latina personifica al buen samaritano del siglo 21. "Los samaritanos eran una clase mixta. Así como los latinos vienen de las culturas europeas, indias y afroamericanas. Los samaritanos fueron rechazados por su apariencia. Vemos nuestra diversidad como algo que nos fortalece. Los latinos evangélicos tienen un llamado profético para construir puentes entre varias comunidades y para facilitar un fructífero ministerio de reconciliación", explicó.
"Como pastora latina me cansé de limitar mi ministerio a una clase de nuestra comunidad. Queremos alcanzar a todos", explicó Reina Olmeda, pastora principal de la iglesia Third Day Worship Center en Allentown, Pennsylvannia. "Los samaritanos fueron rechazados por su apariencia étnica. Lo que hizo bueno al samaritano no fue lo que tenía o quien era, sino cómo respondió a las necesidades de los demás", puntualizó.
En cuanto a la pregunta de ¿quién es mi vecino?, históricamente la Iglesia latina ha respondido identificando a los latinos en su comunidad. Esta respuesta errónea ha limitado el alcance y ha creado paredes de segregación entre la Iglesia hispana y otras.
Hoy día debemos hacernos esta pregunta al clarificar su intención original. En realidad, lo que se está preguntando es: "¿A quién quiero sanar, restaurar, amar y abrazar?".
¿Quién es mi vecino? Mi vecino es el pobre, rico, blanco, negro, urbano, el del suburbio, el de la ciudad y la zona rural. Mis vecinos son los hijos de Darfur y lo que sufren de Sida en África. Mis vecinos son las víctimas de Katrina, los sunnis y shiítas del Medio Oriente. Nuestra forma de responder como líderes cristianos a esta interrogante habla más de quienes somos, que de a quién alcanzamos. "¿Quién es mi vecino?", en realidad está preguntando no quienes son aquellos a mi alrededor, sino quien soy en medio de un mundo perdido que se está muriendo.
Sam Rodriguez es el presidente de la National Hispanic Christian Leadership Conference, la Asociación Nacional de Evangélicos Hispana, que sirve a 15 millones de latinos nacidos de nuevo y 18,000 iglesias.
















