Una
guerra de palabras se está llevando a cabo por los corredores del gobierno en Washington, DC, sobre la forma de desalentar
países de utilizar niños como soldados.
Grupos de derechos humanos estiman que un cuarto
de millón de los niños—algunos de tan sólo
7 años de edad—están involucrados en conflictos
armados en todo el mundo.
Actualmente, el asunto es la dispensa por parte
del gobierno de Obama de eximir de
sanciones a cuatro países que utilizan niños como soldados. Esas sanciones
están estipuladas en la ley de 2008 Child Soldiers Prevention Act, la cual le
niega ayuda militar a países que utilizan niños como soldados.
"Es
un interés nacional de los Estados Unidos renunciar a la aplicación de la ley en Chad, la
República Democrática del Congo, Sudán y
Yemen ", manifestó el presidente Obama en un memorándum a la
Secretaria de Estado, Hillary Rodham-Clinton.
Organizaciones de derechos humanos y sin fines de lucro han protestando la decisión de la Casa Blanca.
"Esta es una ley pionera", puntualizó Jo
Becker, director de los derechos de la Human Rights Watch. "Este
es el primer año que [la ley] ha entrado en
vigor y le está subvalorando."
El portavoz del Departamento de Estado de EE.UU.,
PJ Crowley, defendió la movida diciendo que
los países beneficiarios de dicha dispensa necesitaban más tiempo para
reformar sus prácticas.
"En cada uno de estos países estamos
trabajando con los gobiernos para poner fin al reclutamiento de niños soldados
o desmovilizar a los que están en las
filas", dijo Crowley. "Estos países han puesto en su lugar las políticas
adecuadas, pero tienen dificultades para
aplicarlas efectivamente. Esta dispensa permite que Estados Unidos siga realizando
valiosos programas de entrenamiento.”
Fuente: CBNNews

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