Un pastor pentecostal dice que su congregación en Texas se ha fortalecido más desde que el hijo de una de los miembros de la iglesia entró en un servicio de jóvenes el mes pasado y le disparó al pastor de jóvenes en el rostro.
"Nos hizo llorar, nos hizo llorar, pero nuestra iglesia es más fuerte", dijo Mauricio Elizondo, pastor principal de la Walnut Park Asamblea de Dios en Garland, un suburbio de Dallas. "Algo loco está sucediendo aquí. Se está desatando un avivamiento. La gente está viniendo más a orar. La gente está amando más y alcanzando más a otros."
El pastor de jóvenes, Eddie Contreras se espera que tenga una recuperación completa
de las lesiones que sufrió en la mejilla, el cuello y la mano izquierda el 24 de septiembre
cuando un hombre le disparó en la iglesia.
Contreras estaba predicando sobre la perseverancia en la adversidad cuando Josué Pablo, 20, entró en el servicio la noche del viernes con sus hijos gemelos de tres años de edad, gritando obscenidades y diciendo que el cristianismo es una falsedad.
"Yo estaba diciendo: ‘No deje que nada ni nadie detenga su alabanza. No importa lo que va a venir en su contra'", Contreras recordó. "Y de repente se abrió la puerta."
Contreras, quien ha sido el pastor de jóvenes de la iglesia desde los pasados seis años, trató de calmar a Pablo, pero el joven sacó un arma y le disparó.
Los alrededor de 35 jóvenes que estaban en el servicio se apresuraron a esconderse. Uno
llamó al 911 y otro llamó a Elizondo que estaba predicando en una conferencia en México en ese momento, para decirle que el pastor de jóvenes había recibido un disparo.
Elizondo dijo que la madre de Pablo luchó con él y fue capaz de tirar de la pistola de su mano. "Eso fue otro milagro porque ayudó a que los jóvenes corrieran hacia afuera y que no sufrieran daño, porque su intención era hacerle daño a otros jóvenes", dijo Elizondo, quien fundó la iglesia de 1,700 miembros en 2001.
Elizondo dijo que el atacante agarró nuevamente el arma, salió de la iglesia y disparó de nuevo afuera, diciendo: "¿Dónde está tu Dios ahora?". Él fue detenido por la policía a unas cuadras de distancia, y ha sido acusado de intento de asesinato y asalto agravado con una arma mortal.
Elizondo dijo que sabía de Pablo a través de su madre y su hermana, quienes han sido miembros activos de la iglesia desde hace tiempo. Pero lo describe como un solitario que había estado luchando con su familia sobre asistir a la iglesia.
Contreras fue sometido a ocho horas de cirugía y necesitará terapia física para recuperar el uso de su mano izquierda. Dijo que la bala perforó la palma de su mano izquierda, entró en su mejilla izquierda, bajó por el cuello y cruzó al otro lado.
Sorprendentemente no hay huesos o dientes rotos en su cara, su voz está intacta y ninguna de las arterias principales fueron perforadas. Contreras señaló que su médico le dijo que si la bala se hubiese movido un cuarto de pulgada en cualquier dirección, probablemente habría muerto al instante. El pastor de jóvenes cree fue el Espíritu Santo el que provocó que levantara la mano, lo que ayudó a desviar la bala.
Sin embargo, Elizondo dice que un milagro aún más grande es el amor y el perdón que la congregación ha demostrado a la madre y la hermana del atacante. Ambas familias todavía asisten a la iglesia, señaló Elizondo.
"Están adorando, alabando a Dios y el mundo necesita saber eso", dijo Elizondo. "Nuestra fe y nuestro Dios nos enseñan sobre el perdón y el amor."
Contreras dijo que no quería que ningún tipo de daño le adviniera a Pablo. Cuando la policía y los paramédicos llegaron a la iglesia, él preguntaba si Pablo estaba bien.
"No quería que nada le sucediera, porque creo que podemos tener una segunda oportunidad cuando le entregamos nuestro corazón a Cristo", Contreras le dijo Vida Cristiana. "Yo nunca, nunca tuve malos sentimientos contra él o su familia en absoluto."
Después del tiroteo, padres y pastores de otras iglesias dieron consejería para ayudar a los jóvenes con lo sucedido. En lugar de tener miedo de volver a la iglesia, Contreras tenía muchos deseos de regresar a los servicios del domingo. Dice que desde la balacera los jóvenes se han unido más y están buscando a Dios como nunca antes.
"Sólo quiero ir a alabar y adorar a Dios con ellos también", dijo Contreras. "Quiero gritarle al diablo que perdió grandemente porque lo que trató de convertir en dolor, lo que trató de convertir en muerte y miedo, Dios los ha estado tornando en bendición, gozo y unidad. Hay personas entregándole su vida a Jesús por causa de mi testimonio."
Elizondo, quien fue pastor de jóvenes por 12 años antes de fundar la iglesia, dijo que el tiroteo ha profundizado su compasión por los emocionalmente heridos.
"Cuando cosas como estas suceden, uno no tiene ningún resentimiento, uno no tiene ningún prejuicio", dijo Elizondo. "Uno llega a la realización de que necesita amar y abrazar a las personas, que tiene que extenderles la mano sin importar el color de su piel."
Foto: El pastor de jóvenes Eddie Contreras predicando antes del 24 de septiembre.
Fuente: Charismamag.com

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