
Todo en el universo comienza y gira en torno a dos cosas: palabras y pensamientos. Estos dos elementos forman la sustancia creativa que moldea y da forma al destino de la humanidad. Cada uno de nosotros se convierte en la persona que es, escoge la dirección que toma y logra todo lo que hace basándose en estos dos elementos primordiales.
Nuestros pensamientos, intenciones,motivaciones y aspiraciones-ya sean consideradas secretamente en el corazón, declaradas abiertamente como deseos, o escritas formalmente como objetivos-moldean y dan forma a nuestro universo personal y lo convierten en algo que es, o bien grandioso y hermoso, o vil y repugnante. Cualquier cosa que albergues en los rincones más recónditos de tus pensamientos, tarde o temprano se revelará en el área externa mediante tus palabras o actos. Cualquier cosa que esté oculta al final saldrá a la luz. Leemos en 1 Corintios 4:5 que Dios "sacará a la luz lo que está oculto en la oscuridad y pondrá al descubierto las intenciones de cada corazón". Al igual que una semilla durante un tiempo está oculta bajo tierra, finalmente atravesará la superficie y su verdadera esencia será revelada.