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Los generales de oración

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Los generales de oración deben ser implacablemente honestos, primero con Dios y luego con los demás. Como Pablo le aconsejó a Timoteo: "Pues el propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio, y de buena conciencia, y de fe no fingida" (1 Timoteo 1:5). El mandamiento de Dios por medio de Pablo era que su enseñanza debía estar marcada por la pureza de corazón y de intenciones. La virtud, de la manera en que pasó de Jesús a la mujer con el flujo de sangre para sanarla (Lucas 8:46), es el poder de la vida pura y recta. Amar de buena conciencia significa siempre obedecer nuestra conciencia, que es la voz de su espíritu humano, el cual hablará según la ley escrita en su corazón o conforme a lo que el Espíritu Santo le diga.

La fe honesta o sincera es la que no está manchada con deseos egoístas o con ambiciones impías. La base para todo esto es una vida en la que la honestidad se procura sin concesiones cuando los demás lo pueden ver así como cuando nadie más lo está viendo, sino solamente Dios. Esto únicamente proviene de pasar tiempo en oración confesando sus pecados y pidiéndole a Dios, como David lo hacía: "Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno" (Salmos 139:23-24).

Como se ha dicho: "¡Lo que usted es en sus rodillas es lo que es y nada más!". Hay ocasiones en las que sinceramente estamos en negación con respecto a la verdad de nuestra situación y las circunstancias que rodean a los demás. Muchas veces culpamos al diablo de nuestros problemas cuando de hecho se deben a nuestra propia falta de diligencia, disciplina, valentía, convicción o carácter. El Espíritu de verdad, el Espíritu Santo, es capaz de ayudarnos a discernir dónde nos encontramos en realidad con Dios en tales situaciones. Aunque Dios siempre está de nuestro lado, hay momentos en los que se requiere arrepentimiento genuino antes de que pueda tratar con eficacia con lo que está sucediendo en nuestra vida. Dios no está buscando avalar a personas que no maduran ni crecen en responsabilidad, pero es pronto para respaldar a los que desean crecer lo suficiente de manera que puedan alcanzar y ayudar a otros.

El Espíritu Santo también nos ayuda a ver a los demás como Cristo los ve. Solamente entonces podemos comenzar a orar sinceramente por ellos. Quizá haya algunos detalles terribles de su pasado o del pasado de otros, y aunque la historia sea cierta, no es la verdad. No es el veredicto final sobre dónde las cosas van a terminar. La verdad es siempre la verdad eterna según sea enviada a la tierra, el propósito eterno puesto en cada corazón como un regalo a la humanidad. Dios quiere traer luz, iluminación y comprensión a su vida de oración. Él quiere que usted vea claramente de manera que pueda orar con la verdad, para que el coro del cielo se mueva a sus órdenes para establecer la verdad en la tierra.

La benevolencia o la bondad también deben ser la marca de cualquiera que sea líder de otros en oración. Esta persona quizá no sea pastor, pero él o ella tendrán un corazón de pastor. La persona tendrá el aspecto del Gran Pastor. El arte de la oración, más que cualquier otra disciplina de la vida cristiana, se aprende por experiencia, y toma tiempo, decepciones y cometer errores para crecer en ella. Si un general de oración no tiene un espíritu compasivo que consuele a los que tropiecen y los corrija instruyéndolos con amabilidad, esa persona solamente le dará oportunidades a Satanás para que genere contiendas y divisiones en las filas.

El general de oración eficaz también mantiene en mente lo mejor para todos en cada actividad, siempre buscando justicia, equidad y misericordia. Por otro lado, el general de oración también es un guerrero que no le teme a nada. ¿Grandes oraciones? ¿Tareas imposibles? ¿Cambiar naciones? ¿Corregir injusticias grandes y pequeñas? ¡No hay problema! Un general de oración ha triunfado sobre enemigos externos e internos de su alma con el fin de conquistar a los enemigos que pelean contra su país o el Reino de Dios. Un general de oración fue una vez un soldado regular quien, en el curso del tiempo, constantemente hizo su marca en lo militar distinguiéndose por medio de actos disciplinados, valientes, heroicos, desinteresados que beneficiaron, prosperaron y protegieron a su batallón de manera que cumplieran su misión con pocas o ninguna baja de guerra.

Dejar su marca en el mundo como alguien que ora es difícil. Si fuera fácil, todos lo harían. Pero requiere paciencia, compromiso y viene con abundantes fallas a lo largo del camino. La verdadera prueba no es si evitará las fallas o no, porque no las evitará. Sino si permitirá que lo desanimen y que lo lleven a renunciar a un lugar de inactividad. Los generales están hechos de soldados que aprenden de sus errores, que se llenan de valentía sabiendo que el Comandante en Jefe tiene más fe en ellos que la que tienen ellos mismos.

Cometer errores viene con el liderazgo, si usted ha de tener éxito y llegar a ser grande, deberá tomar riesgos. Y al tomar riesgos, siempre existe la oportunidad de fallar. Pero la gente exitosa empieza donde sus fracasos terminan. Usted debe alentarse y nunca doblarse bajo el peso de la crítica o el temor al fracaso. El fracaso le da relevancia y significado al éxito. El fracaso y el éxito existen en extremos opuestos del mismo continuum. Perseverar a pesar de la resistencia es importante. Es la única manera en que la humanidad ha podido progresar. Sin ello, los hermanos Wright nunca hubieran inventado el aeroplano, y ya no hablemos de la invención de la bombilla. Si Edison no hubiera perseverado seguiríamos montando caballos y conduciendo carromatos y sentados en la oscuridad disfrutando la luz titilante de una vela. Usted debe seguir adelante orando para añadirle presión a sus circunstancias. Dios tiene una respuesta. La
oración determinará el resultado. Usted deberá, de una vez, librar su vida devocional de oraciones tipo diligencia del oeste y comenzar a orar de manera supersónica.


--Extracto tomado del libro El arte de la guerra para la batalla espiritual de Cindy Trimm. Una publicación de Casa Creación. Usado con permiso.

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