El sufrimiento es una de las cosas más difíciles de entender en la vida y el cristianismo. Sabemos que Dios es bueno; y sabemos que lo que ve todo y que es todopoderoso. Entonces, ¿por qué permite que suframos, sobre todo, injustamente? Hay una pregunta que ha sido formulada por millones a lo largo de las edades: "¿Por qué, Dios? ¿Por qué?".
Dios no disfruta de nuestro sufrimiento, pero es honrado y se complace cuando lo soportamos con una buena actitud (vea 1 Pedro 2:19, 20). Confiar requiere que algunas preguntas queden sin responder. Si conociéramos todas las respuestas, la fe no sería para nada necesaria.
Algunas personas se enojan con Dios cuando la tragedia o dificultades extremas aparecen en su camino. Esto es lo peor que podemos hacer, porque Él es el único que nos puede ayudar. Un hombre que conozco soportó la trágica experiencia de ver morir de cáncer a su único hijo. Poco después, le preguntó amargamente a Dios: "¿Dónde estabas mientras mi hijo moría?". Dios le respondió: "En el mismo lugar donde estuve cuando murió el mío".
Dios dio a su único Hijo y permitió que atravesara indecibles sufrimientos que no merecía, y lo hizo por nosotros. Hay veces en que atravesamos circunstancias que Dios se propone usar más tarde para nuestro bien y el de los demás.
Durante mi infancia, fui abusada durante muchos años; yo oraba y oraba, pero la liberación no venía. Recibí fuerzas para soportar, la determinación de vencer y la certeza de que algún día haría algo grande con mi vida. Durante esos años, se desarrollaron en mí muchos rasgos de carácter que me ayudan grandemente en mi ministerio actual. Uno de ellos es que puedo relacionarme verdaderamente con las personas que han sido heridas por otros. Puedo enseñar por experiencia cuán importante es perdonar a nuestros enemigos y ayudar a la gente a hacerlo. El sufrimiento puede hacernos mejores o peores; ¡la decisión es nuestra!
La verdadera prueba de la fe es cómo nos comportamos durante las pruebas y tribulaciones, especialmente aquellas que sentimos totalmente injustas. Pedro dice que el fuego de la prueba viene para probar la calidad de nuestra fe y que no debemos asombrarnos ni desconcertarnos (vea 1 Pedro 4:12, 13). En lugar de preocuparse de por qué está sufriendo, decídase a atravesar el sufrimiento con una buena actitud, y podrá ver cómo Dios hace que todas las cosas obren para su bien (vea Romanos 8:28).
--Extracto tomado de La Biblia de la Vida Diaria de Joyce Meyer. Una publicación de Casa Creación. Usado con permiso.
















