Yo no soy buena con los rompecabezas,
especialmente con aquellos de 5,000 piezas para los que casi se
necesita un microscopio para distinguir las piezas. De hecho, no me
gusta ningún tipo de acertijo, ni sopa de letras, ni los cubos de
Rubik, crucigramas o rompecabezas; nada de eso. He intentado jugarlos
todos, pero sinceramente, todos se me dificultan. Por supuesto,
intento resolver cada nuevo acertijo con una expectativa y fervor
determinados, pero todos los intentos resultan en lo mismo. Tomo cada
pieza del rompecabezas, o el papel y lápiz, lista para conquistar el
juego con mi estrategia en mente, pero siempre sucede lo mismo. Ya
sea que no lo puedo resolver en lo absoluto o que me toma siglos
terminarlo y normalmente le pierdo el interés.